Barcelona: quiero el divorcio

Barcelona. Hace días que quería decírtelo. No encontraba las palabras. Tampoco ellas venían a mí. Hoy he decidido lanzarme. No me importa que la piscina esté vacía. Quiero sincerarme, decirte lo que siento. Aplicar la honestidad que tanto defiendo en lo que escribo.

Mercado A Pedra. Vigo, 2015. Fuente: www.ritapouso.com

Mercado A Pedra. Vigo, 2015. Fuente: www.ritapouso.com

Eres la ciudad que me vio nacer. Di mis primeros pasos por tus calles. Estrené mis palabras en el cine de tu aire. Crecí y aprendí en dos de tus tantos colegios. Me uniste a personas maravillosas con las que aún recorro el camino. Otras se quedaron en él, pero no te culpo. Buceé en tu Mediterráneo como también lo hice en el Atlántico de tu hermano Vigo. Sentí tu sol. Me alimentaste con tu gastronomía. Conocí el amor obsesivo, de ese con el que te abandonas en cuerpo y alma. Pero tranquila: aprendí a dejar de lado el adjetivo. Bailé en ti durante siete años. Viviste todas mis lágrimas. Muchas de ellas fueron fruto de la sensibilidad con la que me esculpiste, que no debilidad. Conociste a mi abuela que tanto me inspira. También me la arrebataste, pero con los años comprendí que los ángeles deben dirigir el mundo desde otra perspectiva. Un siete de junio de dos mil doce, uno decidió caer del cielo y aterrizar en ti. Con Paula, mi niña, comenzó a tener (más) sentido la vida. Gracias Barcelona por haber sido su aeropuerto. De mi madre sabes que es mi todo, pues sin ella mi existencia se remite a polvo, de ese que somos y de ese en el que nos convertiremos.

Pero Barcelona; ya no me inspiras. No te siento y no me haces sentir. Culpa a Tailandia de la que me he enamorado, con el tipo de amor que te negaste a enseñarme y que aprendí por mi cuenta. Ni Bangkok ni Chiang Mai huelen mejor que tú. Tampoco sus calles están bien asfaltadas. La humedad ahoga los poros y la higiene brilla por su ausencia. Sin embargo, allí existe la felicidad. Va vestida en chándal. Unas veces camina con zapatos. Otras veces sin. Pero siempre sonríe.

Durante este año irás notando que me ausento. Por días. Semanas. Incluso meses. Por ello te pido que me disculpes. Que me perdones. Comprende que a partir de ahora el mundo es mi hogar. Tiene muchos kilómetros y siento que nací para escribir sobre ellos.

Escrito el 11 de marzo de 2014.

 

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2 comentarios

  1. Nunca había leido una prosa tan perfecta. Letra a letra me he ido identificando y a su vez me ha hecho volar. Volar y soñar con lo que es nustra querida Barcelona a su vez con lo que me engrandece viajar. Tailandia me queda por descubrir. Me desplazo dentro del golfo de Mexico o en Australia en Pebbly Beach. Experiencias que te hacen oblidar nuestra preciosa Barcelona y hasta imaginar que un dís serás capaz de abandonarla y perderte en el otro lado.
    Gracias por despertarme y seguir haciendome soñar.

    • Margarita

      Gracias Alba. Tus palabras alimentan mis ganas de seguir escribiendo. Me emocionas 🙂

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